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dic
depresión

Ansiedad y estres

Ansiedad y estres

La ansiedad es una reacción normal del organismo bajo situaciones de "alarma" o "peligro". Cuando nos encontramos bajo una situación que consideramos amenazante, las reacciones en diferentes áreas (físico y mental) de nuestro cuerpo cambian para adaptarse a la situación que percibimos como amenazante y poder reaccionar de manera acertada ante la misma. El cuerpo debe modificar sus reacciones para poder adaptarse a una nueva movilización y ayudarnos a salir victoriosos de la situación de peligro. Esta nueva reacción nos puede ayudar a movilizarnos de manera más rápida, estar más alerta y poder "huir". La ansiedad es normal y todos la deberíamos presentar en determinados momentos de nuestras vidas y bajo situaciones muy específicas que nos pueden poner en riesgo. Debemos aclarar que en el caso de que se presenten este tipo de situaciones, éstas son en lapsos cortos, lo mismo que dura la situación "riesgosa", así que estos estados de alerta no deben prolongarse más allá de eso. Para que nuestro cuerpo pase de un estado de reposo a una situación de alerta es necesaria una serie de cambios fisiológicos en el cuerpo que nos permitan la acción acompañados de cambios psicológicos a su vez. El estrés causa reacciones similares de alerta en el organismo, generando efectos similares en el cuerpo.

¿Cuando la ansiedad es un problema?

Como ya se menciono anteriormente, la ansiedad es un estado normal en el ser humano que nos ayuda a trasladarnos a un estado de alerta. Pero la naturaleza del ser humano no está en estado de alerta todo el tiempo, porque los cambios fisiológicos que ocurren en el cuerpo para "salvarnos", pueden generar daños al organismo cuando se presentan por un periodo más prolongado de lo debido, ya que el cuerpo esta "sobre cargado".

Algunos de los síntomas de la ansiedad fuera del estado NORMAL de activación son:

  • Físicos: Taquicardia, sudoración en las manos, cansancio, dificultades para conciliar el sueño, posibles alteraciones en la alimentación y el estado de ánimo. Dolores estomacales o punzadas en alguna parte del cuerpo. Estar más propenso a enfermarse (somatización), desesperación, ganas inusuales de moverse mucho, morderse las uñas, preocupación y desesperación constante sin un motivo "aparente".
  • Psicológicos: desesperación, sentimientos de agobio hacia algo no específico o identificado, tristeza, desesperanza, irritabilidad, incertidumbre, un posible miedo a que ocurra alguna "fatalidad" sin razón aparente, preocupación, sentimiento de vació, rara vez una persona estresada o ansiosa puede estar tranquila, siendo esta una de las principales características.
  • Sociales: una persona con alteraciones del estrés y la ansiedad, puede empezar a notar un deterioro en sus ganas de salir y hacer actividades recreativas, parece irritable casi todo el tiempo, ha perdido el interés en cosas que antes le interesaban, puede generar una tendencia a aislarse o por el contrario a salir más de lo normal, como método de evitación al problema o "relajación".

Dentro de las causas que generan la ansiedad, se pueden agrupar por áreas y clasificarse en distintas maneras. Las causas más comunes de ansiedad son:

  • Trastorno de ansiedad generalizada: Es normal que las personas nos sintamos ansiosos por problemas que pueden estar ocurriendo en nuestra vida. El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por síntomas constantes de ansiedad y donde el individuo no logra identificar el motivo de esa sensación por lo que no logra darle solución de manera eficaz. El individuo se encuentra experimentando estos síntomas de manera recurrente, casi diaria y durante la mayor parte del día, ocasionalmente las personas pueden presentar temor a que ocurra alguna castrofe. Llega a afectar la calidad de vida del paciente.
  • Trastorno de ansiedad por separación: Prácticamente éste se presenta solo en niños, y es cuando comienzan a presentar síntomas ansiosos una vez que son separados de alguno de sus padres o de alguna situación que ellos consideren cómoda o re confortable.
  • Trastorno mixto de ansiedad: El trastorno es una combinación de síntomas depresivos y ansiosos, aunque no abarca los suficientes criterios diagnósticos de ninguno, como para ser diagnosticado de forma específica.

Estrés

El estrés es un estado de tensión constante, donde la persona puede sentirse muy presionada y preocupada por eventos que acontecen de manera actual y por incertidumbre de eventos próximos cercanos. Al igual que en la ansiedad, el estrés es una manera de activación del cuerpo ante la presencia de pensamientos de presión e incertidumbre en un individuo. Cuando el estrés se presenta en pequeñas dosis nos ayuda a "activarnos" e incluso nos puede ayudar a incrementar nuestro rendimiento ante la situación conflictiva. La descarga de neurotransmisores encargados de poner al cuerpo en estado de alerta, por periodos cortos, resulta benéfica.

Al igual que en la ansiedad, una vez que ésta sensación se prolonga por demasiado tiempo, puede llegar a dañar al cuerpo, ya que los seres humanos no estamos hechos para permanecer en un estado de vigilia y alerta permanente.

Por tal motivo es fundamental que podamos distinguir de una situación ocasional que nos genere estrés, pero que logremos afrontarla y resolverla, a un estado ya permanente de desgaste mental y físico. La diferencia es el tiempo de permanencia y los pensamientos que acompañen nuestra actitud hacia la situación estresante.

El estrés en un componente de respuestas cognitivas, emocionales y físicas. Algunos de los síntomas son:

  • a) Preocupación y angustia hacia la situación crítica, con ansias constantes de querer resolver esa situación.
  • Falta de tranquilidad, agitación.
  • Irritabilidad, frustración, tendencia a sentirse deprimido o triste, fluctuación en el estado del ánimo. Deseos de llorar.
  • Trato grosero o brusco a los demás por sentirse irritado.
  • Deseos de ingerir mayor cantidad de comida. (regularmente ésta puede ser de alto contenido calórico).
  • Sentir mayor necesidad de consumir tabaco, alcohol o algunas otras drogas, con el fin de sentirse más tranquilos.
  • Tensión muscular, se pueden presentar molestias de algún síntoma de contracturas en casos de estrés prolongado.
  • Apretar o rechinar los dientes.
  • Pensamientos recurrentes de sentirse acorralado por las preocupaciones, y afligido por no sentir que se pueda llegar a un arreglo de manera próxima.

Después de un tiempo bajo la exposición de síntomas de estrés, podemos empezar a observar las siguientes complicaciones:

  • Cansancio y malestar físico.
  • Bajo rendimiento laboral o escolar.
  • Irritabilidad y deseos de llorar sin razón aparente.
  • Somatización (aparición de problemas físicos después de un tiempo significativo bajo un estado de estrés o angustia).
  • Comezón o ronchas en la piel.
  • Perdida de gusto o deseo por las actividades que antes generaban placer.
  • Actividad excesiva de "dispersión", como: Querer salir a bailar o por una copa de manera más frecuente, para olvidar la situación.

¿Qué genera el estrés?

Regularmente el estrés se puede presentar bajo la presencia de factores externos que nos predispongan a un mayor estado de demanda y exigencia, donde a veces el tiempo real no coinciden con las metas o demandas impuestas hacia nosotros, y donde a veces nuestra capacidad real de trabajo es superada por la carga de labores ya sean académicas, laborales o de cualquier otra índole.

Pero el principal factor que fomenta el desarrollo del estrés es interno. Éste depende de una estructura o patrones de pensamiento que nos hacen imponernos metas imposibles de cumplir, sustituir una capacidad real por marchas forzadas de trabajo en pro de un "buen desarrollo", pensamientos que nos predispongan a sentirnos incapaces o deficientes, tener poca tolerancia a la frustración o tener una auto exigencia muy elevada que no nos permita equivocarnos, etc. Todos estos pensamientos harán que sintamos que no estamos dando el ancho, o imponernos una carga de trabajo por encima de lo sano, para sentirnos eficientes o "destacados". Todo esto tendrá que ver y se desarrollará en función a nuestra manera de percibirnos a nosotros mismo y al entorno

Tratamientos

Los tratamientos para cualquiera de estos padecimientos, pueden ser de origen medico en el caso de que los síntomas ya estén muy avanzados. Y de orden psicológico para ayudar al individuo a sustituir patrones de pensamiento deficientes, por unos que sean más sanos y funcionales y que le permitan aceptar un desarrollo óptimo que no lo dañe.

Regularmente los tratamientos pueden ser alternos. Siempre debe ser un especialista el que te ofrezca las mejores opciones de tratamiento.

Psic. Esmeralda Hernández G.