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depresión

Depresión

1) ¿Qué es la Depresión?

Según el DSM IV y el OMS-ICD-10, que son dos manuales taxonómicos internacionales para la clasificación de las enfermedades mentales, la depresión es una patología o enfermedad que altera el ánimo o el humor de manera predominante.

Sin embargo, la depresión no es una enfermedad solitaria, sino que forma parte de distintas patologías según su evolución y su aparición.

Reconocemos que existe un Trastorno Depresivo Mayor, único o recurrente, con presencia de dos semanas como mínimo, con sus síntomas y signos, que a continuación describiremos. Hay por tanto un Trastorno Depresivo Menor o Distimia, con expresiones menos profundas de tristeza y limitaciones afectivas, pero de duración larga, hasta de 2 años. También existe la llamada Depresión Breve Recurrente, de menos de 2 semanas de duración pero de reaparición constante. Asimismo existe la Depresión Relacionada con Enfermedades Médicas, o Psiquiátricas Crónicas, entre los que encontramos la fase depresiva de las enfermedades bipolares 1 y 2, la ciclotimia, las depresiones durante las enfermedades crónicas como durante el cáncer, el SIDA, los infartos y otras patologías coexistentes. También encontramos las depresiones relacionadas con la hormonalidad femenina como la depresión premenstrual, la depresión en la menopausia y la depresión postparto. También existen subtipos asociados a la Depresión Mayor, como el estacional que reaparece en los meses de mayo (primavera) y/o diciembre (invierno); la melancolía a veces llamada involutiva, cuadro progresivo de mal pronóstico, los trastornos alimenticios que pueden asociarse con depresión o con trastornos obsesivo compulsivos, los trastornos del sueño, que aunque se presentan en distintas patologías, tienen un patrón muy específico y frecuente en los problemas depresivos.

Es importante agregar que la Depresión también forma parte del trastorno bipolar tipos 1 y 2, que aunque tienen clínica, evolución y componente hereditario y hasta tratamiento distintos, pueden pasar por períodos depresivos idénticos.

2) ¿Cómo podemos detectar la Depresión en nosotros mismos o en nuestros familiares o allegados?

Es un conglomerado de síntomas, es decir las percepciones que el propio enfermo tiene de su problema de salud, y de signos, es decir aquellas manifestaciones objetivas que los observadores externos pueden percibir en el enfermo.

Los síntomas son: cambio en el estado de ánimo o humor, tristeza, ánimo bajo, ansiedad, irritabilidad, pérdida del placer o del interés en prácticamente todas las actividades durante por lo menos dos semanas consecutivas.

Los signos clásicos son: alteraciones del apetito, del peso, del sueño (todos en más o en menos), y en la actividad general, es decir, baja energía. Hay sentimientos de culpa o minusvalía, baja concentración que el paciente confunde con problemas de memoria, dificultad para tomar decisiones, e ideas de muerte o de suicidio.

3) ¿Qué tan grave es la depresión?

Puede ser muy grave porque por un lado hay un deterioro en las esferas familiar, laboral, social y sexual, causando gran discapacidad psicosocial.

Es una enfermedad muy frecuente y sin embargo con frecuencia es pasada por alto. No es difícil de diagnosticar, pero como a menudo se acompaña de somatizaciones, es decir de malestares físico inconscientemente provocados por la misma depresión y ansiedad, la familia, e incluso el médico de primer contacto se van con la distracción de estas molestias físicas, tratando médicamente las cefaleas, gastralgias, problemas digestivos, insomnio, calambres o precordalgias, sin revisar el problema emocional de fondo. Es una enfermedad grave pues puede llevar al enfermo al suicidio. Es recurrente, pues puede regresar cada cierto período variable, y es costosa, ya que se calcula que entre ausentismo, atención médica, medicamentos, baja de producción laboral y hospitalizaciones el gobierno pierde cerca de 1000.000.000 (mil millones) de pesos al año.

Produce tanta incapacidad a nivel estadístico como la enfermedad coronaria, más que las neumopatías crónicas o que las artritis.

Está relacionada con el 80 % de los suicidios, y es tan grave en su evolución y pronóstico como la diabetes o las cardiopatías crónicas mal tratadas.

El funcionamiento es más deficiente que con las enfermedades del corazón, la diabetes, los trastornos gastrointestinales, los dolores de espalda o las lumbalgias y las artritis.

En 1990, el Global Burden of Disease de la OMS (Perjuicio Global por Enfermedades) halló que la primera causa de incapacidad en el mundo es la Depresión Mayor Unipolar, a más del doble de la segunda que es la anemia por falta de hierro.

Las depresiones empobrecen el funcionamiento físico y social, y aumenta la mortalidad por suicidio, accidentes y exacerbaciones de las enfermedades médicas.

4) ¿Qué tan frecuente es la Depresión?

Es más frecuente de lo que se imagina. Es importante diferenciar los cuadros depresivos patológicos de las reacciones de duelo a una pérdida personal, familiar o económica que aunque puede durar mucho tiempo, normalmente no produce ideas de suicidio ni altera la estructura misma del pensamiento, pero puede coexistir con una depresión verdadera.

El 50% de los casos de depresión progresan sin diagnóstico y quedan sin tratamiento específico. También hay factores que lo impiden como el estigma, es decir la etiquetación negativa que el prójimo hace al paciente y al médico que trata este tipo de problemas, también las consideraciones erróneas sobre su verdadera gravedad y sobre el tratamiento, es decir las opiniones erradas y desinformadas que pacientes, familiares e incluso médicos tienen sobre los psicofármacos a utilizarse en estos problemas. Por otro lado, como lo mencioné, suele haber predominio de atención sobre los síntomas físicos y somáticos.

Es 2,5 veces más frecuente en mujeres que en hombres. La prevalencia es de 2 a 3% en hombres y de 4,5 a 9% en mujeres. De todos los que consulta a nivel primario, el 14 al 20% tienen depresión, y de todos los hospitalizados, hasta el 50% padece de esta enfermedad.

En general, la depresión es tan frecuente como la HAS y las infecciones de vías respiratorias.

5) ¿Es la Depresión entonces también una enfermedad asociada a otras enfermedades?

Sí. Como decía, hasta el 30% de los pacientes hospitalizados por causas médicas o quirúrgicas sufren depresión, y hasta el 50% de todos los pacientes hospitalizados por todas las enfermedades, y en la consulta externa, hasta el 14 a 20%.

El componente depresivo es con frecuencia pasado por alto por el médico al enfocarse en el manejo de la enfermedad física, y asimismo por el paciente y los familiares que no llegan a la consulta por los síntomas depresivos, sino por los dolores o malestares físicos que manifiesta. Menos de la mitad de estos pacientes son atendidos también por el problema depresivo.

Debe haber un acceso fácil a la consulta psiquiátrica dado que al mejorarse el cuadro depresivo, se mejora la calidad de vida. Incluso en las enfermedades médicas crónicas, independientemente del tratamiento al cáncer o al SIDA u otras patologías, la solución al problema depresivo mejora la situación inmunológica del paciente, favoreciendo sus defensas y la evolución de la enfermedad médica, según los conceptos de la psicojnmunología.

6) ¿Qué complicaciones o problemas acompañan a la Depresión?

Bueno pues, hay complicaciones sociales, laborales, personales, sexuales, alimenticias, empeoramiento significativo de alguna otra enfermedad médica intercurrente y finalmente el suicidio en un alto porcentaje de los no tratados.

Las complicaciones, entonces, empeoran la evolución de las enfermedades médicas, aumenta el dolor moral y físico, conllevando hacia el dolor crónico, alteran la continuidad del tratamiento, disminuyen los apoyos sociales y desregulan los sistemas humoral, endocrinológico e inmunitario.

Aumenta significativamente las tasas de muerte en los asilos y entre los enfermos con infarto de miocardio. El 15% de los deprimidos hospitalizados se suicida. Los trastornos depresivos en general se relacionan con el 80% de los sucesos suicidas. Esto empeora con el uso de alcohol y drogas, antecedentes familiares de suicidios por la carga genética asociada, y por los patrones de conducta. También empeora con la coexistencia de trastornos de pánico, desesperanza, pérdidas personales recientes y desempleo. El manejo y control de estos factores reduce los riesgos a los que se expone el del paciente deprimido.

Esperamos sinceramente que esta información les haya sido de utilidad y de orientación, y no duden en comunicarse con nosotros para fines de ayudarles en aquello que Uds. consideren podemos serles útiles.

Dr Juan Carlos Guerra Murillo
Psiquiatría